Seguimos por el Gualeguay
Como es tan lindo el Gualeguay y tan
buena gente son los integrantes del Club de Pesca y Remo de Tala, decidimos
junto con los amigos del Raigón ( Mario y Daniel de
Santa Fe) seguir conociendo las bellezas de este río que para mi era
desconocido teniéndolo tan cerca.
La idea era navegar desde Tala a Gualeguay, pero de
camino, debido a los pocos días que teníamos lo modificamos por navegar aguas
arriba un par de días y aguas abajo otros dos o tres días.
Partimos el miércoles 18/11 en la camioneta de Mario y pasado el mediodía estabamos bajando los kayaks y cargándolos.
Nos vino a saludar antes de partir Marinés y
arrancamos aguas arriba con una altura del río de 1.40 mts.
Recorrimos unos 12 kms. donde
pudimos observar sus numerosos meandros, arenales, la cascada del Lenguado que
ahora traía mas agua y todavía con el sol bastante alto decidimos acampar en
una arboleda con un arenal elevado e intentar pescar algo.
Armamos carpas y no logramos pescar nada. No obstante veíamos que cada hora los
kayaks que sacábamos un par de metros, quedaban en el agua y había que
correrlos nuevamente.
Se observaba que la barranca con cavidades en la orilla de enfrente desaparecía
por lo que terminamos subiendo mas los kayaks y atándolos entre sí y a un
árbol.
Cenamos al lado del fogón mientras se notaba un incremento en el viento y el
mal tiempo.
Mientras dormíamos se desató una tormenta con lluvia que probó el correcto
armado de las carpas, ya que salvo una estaca que voló unos metros, no hubo
otro inconveniente.
Nos levantamos tarde y ya comenzamos a ver los innumerables embalsados de palos
que pasaban por el río. Había crecido por lo menos
Aprovechamos a recorrer el monte haciendo una caminata que duró un par de
horas.
Desarmamos el campamento y seguimos río arriba, si bien ahora la correntada era
mucho mayor y había que esquivar los troncos que se venían rotando y cambiando
de frente por los remansos debidos a la cantidad de curvas y contracurvas que se encuentran.
En una de las tantas correntadas un dorado de medidas interesantes saltó dentro
del cockpit de Daniel y pensé que teníamos asegurada
la cena de pescado, pero instintivamente lo tiró al agua por miedo a alguna
dentellada.
Pasamos la desembocadura del arroyo Obispo y seguimos varios kilómetros hasta
encontrar otro lugar lindo para acampar.
Teníamos frente a la arboleda un extenso lugar con césped natural que a Mario
le hizo acordar a una cancha de golf.
Si bien no se pescaba nada con carnada, se veían pasar muchísimos pescados que
hacían mucho ruido en la superficie y no sabíamos que peces eran, entonces me
subí al kayak, me acerqué al cardumen y logré incluso levantar algunos con el
remo: eran sábalos y logramos capturar uno, por lo que finalmente pudimos tener
nuestra cena de pescado asado.
Durante la noche se desató nuevamente lluvia y viento que permaneció así duarante todo el día siguiente, asi
que improvisamos un bendito y nos dedicamos a pescar, hacer recorridas en kayak
de lugares aledaños, pasear por el monte (donde encontramos muchas orquídeas en
los árboles) y logramos capturar otro sábalo para la cena.
Hicimos pan casero (a la parrilla) para acompañar el pescado asado,
condimentado con un chimichurri que habíamos llevado al efecto y lo degustamos
con una ensalada de cebolla y jardinera y un infaltable vino tinto.
A la mañana siguiente desarmamos campamento y seguimos avanzando ingresando a
algunos arroyos (por ejemplo el Vázquez) que seguramente en épocas normales no
tienen casi agua, porque entrabamos sobre pajonales y
pequeñas aroboledas esporádicas hasta llegar a
lugares donde no se podía avanzar mas.
Para los que gustan observar pájaros, no tanto garzas o espátulas, sino
pequeñas aves y ver muchas variedades de árboles autóctonas de la zona, es un
lugar hermoso.
Luego retornamos hacia el club río abajo, observando el cambio del paisaje con
la creciente. cuando llegamos la altura era de 4.50 mts.
Ya en el club, como lloviznaba y el tiempo estaba amenazante decidimos alquilar
un dormi para no armar carpa y mojar más aún el
equipo.
Se acercaron Ricardo, Biyo y otros integrantes del
club con quienes charlamos, nos contaron historias del lugar, tomamos unos
mates con facturas en el rancho de Biyo y nos
comentaron que querían hacer un asado el martes a la noche antes de que nos
vayamos.
Cenamos un sábalo mas que habíamos capturado, pero
Mario se decidió por unas patynesas ya que con dos
cenas de sábalo asado para él eran suficientes.
A la noche otra vez hubo lluvia y viento por lo que me levanté el lunes a las 9
hs. y deliberamos que hacer, ya que el pronóstico era
de lluvias y tormentas hasta el jueves.
Finalmente decidimos regresar a casa, ya que teníamos bastante mojada la ropa y
el equipo y con pocas probabilidades de secarlos, además el río seguía
creciendo y ya los lugares por la continua lluvia se volvían mas
pantanosos. Dejamos para otra oportunidad hacer la travesía completa de Villaguay o de Tala hasta la ciudad de Gualeguay.
Nos despedimos de Ricardo y avisamos que dejabamos el
asado para la próxima, agradeciendo todas las atenciones e interés que
demostraron por nuestra estadía en esos pagos.
Gracias y hasta la próxima!!!
Julián
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